sábado, 21 de noviembre de 2015

REPRODUCCIÓN E INCREMENTO POBLACIONAL


Pocas veces se analizan las repercusiones que puede tener la reproducción humana en la salud pública a nivel poblacional y de integridad pues cuando hablamos de reproducción sexual no solo estamos considerando las implicaciones de salud de los individuos, sino también las repercusiones en la alta demanda de servicios básicos que se dan a partir de la sobrepoblación. Es un proceso biológico que permite la creación de nuevos organismos, siendo una característica común de todas las formas de vida conocidas.


Es el cambio en la población en un cierto plazo. Puede referirse técnicamente a cualquier especie, pero refiere casi siempre a seres humanos.


La mayoría de los análisis sobre los efectos y las propuestas para enfrentar los problemas del crecimiento de la población, suelen encontrarse en el campo de la demografía, la salud pública y la economía, pero escasean en el dominio de la ética. En este trabajo se ha escogido realizar las reflexiones desde el campo de la ética, por permitir un análisis más abarcador y poder valorar las implicaciones colectivas, individuales, biológicas, psicológicas y morales de los planteamientos de las demás disciplinas.

Las dimensiones que han tomado los problemas derivados del crecimiento de la población, constituyen el primer indicador de que la respuesta de los gobiernos y los logros obtenidos hasta el final de siglo no se corresponden con los esfuerzos y buenas intenciones de los que buscan solución a estos problemas. Según informe del FNUAP,1 en octubre del 99 la población del planeta debió alcanzar la cifra de 6 000 millones de personas y se incrementa a razón de 78 millones por año, y en un informe sobre desarrollo humano del PNUD2 se reconoce que la pobreza humana afecta a una cuarta parte de la población del mundo en desarrollo y la pobreza de ingreso afecta a un tercio. Como es evidente la magnitud del problema lo ha convertido, además de en una emergencia, en un problema moral.
En esta conferencia se reconoce el papel de los determinantes económicos de base y se analizan las peculiaridades que va tomando en diferentes sociedades al evolucionar en interacción con los contextos formados por el lugar, la época y el desarrollo de su cultura, bajo el influjo de la idiosincrasia de sus ciudadanos, así como la inevitable y constante interacción con el resto de las sociedades. Todo esto nos permite entender que el crecimiento poblacional no depende sólo de variables biológicas o de voluntades individuales, sino que está siendo modelado constantemente por el acontecer economicosocial, por fenómenos ocasionales como guerras, epidemias, conquistas, crisis económicas o hasta el ensayo secreto de una nueva sustancia esterilizante en una comunidad.

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