domingo, 22 de noviembre de 2015

Conciencia de que los seres humanos compartimos recursos con otros seres vivos y la solidaridad entre especies

La Cuestión Fundamental: Salvar la Biodiversidad y Guiar a los Demás a Hacer lo Mismo

Consideramos la pérdida de la biodiversidad como la mayor crisis de nuestro tiempo. La cantidad de seres humanos y la escala de nuestro impacto sobre la Tierra ha gatillado la ola más masiva de extinciones desde que desaparecieron los dinosaurios hace 65 millones de años atrás. El desmoronamiento de los ecosistemas y la consiguiente pérdida de las especies están dañando severamente la salud ecológica del planeta, de la cual todos nosotros, humanos y no humanos por igual, dependemos. El cambio climático ahora amenaza con acelerar esta embestida a la biodiversidad.
Creemos que los seres humanos tenemos una obligación ética de compartir este planeta con otras especies y que debemos reorientar nuestros valores y actividades de tal manera que todas las formas de vida puedan prosperar. Con este fin, dirigimos nuestras energías a la creación de parques, el activismo, la restauración y la agricultura ecológica. A través de distintos programas, mantenemos nuestro compromiso con una serie de ideales en común: economías locales basadas en la ecología; la producción de energía renovable local; arquitectura y diseño apropiados a las condiciones del lugar; y trabajo significativo para los individuos y las comunidades. Para una mayor comprensión sobre la ética medioambiental y el pensamiento eco céntrico que guían nuestro trabajo, mira aquí, donde entregamos una explicación más completa sobre este tema tan lleno de matices.
Nos enfocamos en el trabajo medioambiental y la conservación (incluyendo la agricultura) mientras que al mismo tiempo apoyamos, en espíritu, a otros movimientos sociales progresistas. Sin embargo, debido a que vemos que muchas fundaciones financian exclusivamente la justicia social, la paz y los temas de la mujer, nosotros dirigimos nuestros recursos limitados hacia las áreas donde podemos producir el mayor impacto y tenemos la mayor experiencia: la conservación y el activismo medioambiental.




SOLIDARIDAD ENTRE ESPECIES

Desde hace varios años, las oficinas del Grupo Ecológico Sierra Gorda I.A.P., han servido entre otras funciones como refugio, clínica y fonda para una variedad de especies de fauna silvestre que por una u otra razón llegan a las mismas. Desde los que han sido cruelmente abusados, como una añosa tortuga a la que taladraron su concha y clavó una de sus manos algún enfermo mental (¿porqué no aprueban nuestros Diputados una versión práctica de la Ley del Talión?) a los que por una u otra razón sufrieron percances, otra clase de abusos por humanos, enfermedades u orfandad y a los que es una obligación brindar ayuda. A lo largo de varios años han desfilado desde lagartijas a venados, pericos, pelicanos con su peculiar tufo a pescado rancio, tortugas, salamandras, venados cola blanca y temazates a una encantadora margay que hubo que criar, enseñar a cazar y regresar al monte. Y apenas la semana pasada una guacamaya militar, miembro de la última colonia de esta especie en el centro de nuestro país. Una vez más la sociedad civil tiene que asumir (con mucho gusto!) la protección de la fauna ante la completa falta de presencia y desinterés de la autoridad.
Lo que me queda claro es que a pesar de que la crueldad e indiferencia es una característica en muchos humanos, lo es también la solidaridad y cobijar a hermanos menores en apuros en muchos otros. Desde una señora muy humilde que rescata un venado bebé de los malditos perros que le daban caza y apartaron de su madre y de su escaso bolsillo compra leche para darle por días hasta que conectó con nosotros, a otra señora que rescató a una guacamaya enferma que (una vez más) perros querían comerse y con ello le dio una segunda oportunidad de reintegrarse con sus compañeras y volar alto en la sierra. Eso es una gran satisfacción. Ya en nuestras manos se convierte uno en enfermero o “nano” y con un poco de suerte son ejemplares que pueden regresar a la vida silvestre. Sin embargo cada ejemplar que se consigue rehabilitar, se convierte en la mayor satisfacción posible. Creo no hay nada mejor que ver volar de nuevo a una ruidosa guacamaya y reintegrarse con su tribu.

Semejanzas y diferencias entre el hombre y los animales

La Teoría de la Evolución de las especies fue por primera vez elaborada por Charles Darwin, y para su planteamiento se basó fundamentalmente en la observación directa de las diferentes especies y sus relaciones entre sí. En los años actuales, la teoría de un origen único de la vida, que partiendo de lo más simple, habría evolucionado a los más complejo, se ha visto muy apoyada con el descubrimiento de la molécula básica de la vida: el ácido desoxirribonucleico (DNA). Es ésta la molécula que, mediante un código ya descifrado, regula y ordena la vida de todos los organismos vivos de la Tierra, desde un virus o una bacteria, pasando también por las células vegetales, hasta llegar a los animales superiores, incluyendo a la especie humana.

El DNA es una larga molécula, y trozos de ellas constituyen los genes. Cada uno de estos genes codifica una proteína, moléculas que son las encargadas de realizar determinadas funciones en el interior de la célula o en ocasiones fuera de ella (hormonas). Las diferentes enzimas que permiten las reacciones bioquímicas en el interior de las células, son también proteínas. También éstas forman parte de la compleja estructura celular.

Para que se sintetice cada proteína, existe un gene especifico que corresponde a un trozo de la molécula de DNA. En una bacteria, que es el organismo más simple, existen cinco mil genes que codifican 5000 proteínas diferentes, y cada una con diferentes funciones en el proceso vital de la bacteria. En el DNA de la célula humana, que es más compleja, existen aproximadamente 80.000 genes que codifican 80.000 proteínas diferentes.

Lo interesante es que las leyes que regulan la vida son, básicamente, las mismas para todas las células de todos los organismos vivos, sean estas bacterias, levaduras o células del tejido humano. Al descifrar las estructuras de los genes dentro de la molécula de DNA, se ha observado coincidencia de muchos de ellos que han persistido como tales en las diferentes especies. En cada una de ellas, estos genes comunes desempeñan iguales o parecidas funciones. Así por ejemplo, las bacterias o levaduras (organismos simples unicelulares) contienen genes que están también presentes (a veces con ligeras modificaciones) en las células humanas. Ello porque la función vital es la misma. Es como comparar un Ford T con un Mercedes último modelo totalmente computarizado. Ambos tienen un motor a explosión, y básicamente los principios de su funcionamiento son los mismos. Igual sucede si se comparan las células de organismos simples con las células de animales superiores. En una y otra, los genes que regulan el proceso vital son también los mismos o muy parecidos.

Habría sido la evolución progresiva a organismos superiores la que va agregando complejidad, codificada por nuevos genes adicionales. Son estos los hallazgos que han permitido concluir que la vida en sus inicios tuvo un origen común, y que, desde entonces y en función del tiempo, ésta ha ido evolucionando desde lo más simple a lo más complejo. Cada paso ha sido el resultado de adaptaciones a nuevas condiciones que han ido permitiendo a las diferentes especies adaptarse o independizarse mejor de su medio ambiente.

RELACIÓN CON OTROS SERES VIVOS


Las relaciones entre medio ambiente y sociedad muy comúnmente se enmarcan exclusivamente en el ámbito de la economía productiva. Dicho análisis es muy interesante, pues sirve para detectar las causas y las consecuencias de la actividad humana en el planeta. Sin embargo, sería erróneo pensar que el ámbito económico es el causante de los males que hoy nos acechan, pues no es más que la puesta en práctica de los valores que alberga la sociedad humana respecto al medio ambiente que lo rodea.
Hablar de valores es hablar de ética, entendida ésta como la reflexión y estudio de aquellos actos que los seres humanos realizan de modo consciente y libre. Pero no sólo eso, más allá del análisis  la ética busca emitir un juicio que determine si esas acciones son buenas o malas.
Es un juicio ético y no político, que desgraciadamente en algunos casos no coinciden. La ética ambiental surge sobre todo con el objetivo de dar respuesta a los dilemas antes los cuales se ha encontrado la sociedad desde sus orígenes. Entre ellos, cabe destacar dos que son muy significativos:
1.        La superioridad moral de la raza humana sobre cualquier otra especie.
2.        La posibilidad de valorar los recursos naturales por su valor intrínseco de existencia.
Es importante remarcar que la respuesta que se le ha dado a estos dos dilemas ha marcado de forma crucial el devenir de nuestras sociedades y en consecuencia, el devenir de la biosfera.
Hablar de ética ambiental es hablar de Aldo Leopold el cual en 1948 publicó una de las obras más relevantes sobre este aspecto, A Sand County Almanac (algo así cómo: Almanaque del Condado Arenoso) que ha servido cómo guía intelectual y espiritual a varias generaciones de ecologistas. En él define la ética ambiental (o ética de la Tierra cómo él le llama) de la siguiente forma:
Una cosa es buena cuando tiende a preservar la integridad, estabilidad y belleza de la comunidad biótica. Es mala cuando tiende a lo contrario.
 En ningún momento hace referencia al valor económico o a las consecuencias productivas que pueda traer el hecho de regirse por estos valores, sino que  emite un juicio basado en el valor de la comunidad de la Tierra.
Es por lo tanto un gran paso el elevar aquellos conceptos de ética y de moral que parecían exclusivos de la relación entre seres humanos a una escala mayor, a escala planetaria.



Prácticas de consumo


El consumo es claramente una parte importante de la dinámica de cada mercado y por ello cualquier aproximación a la investigación de éstos debe tener al menos una hipótesis clara de lo que es el consumo.
Mi interpretación parte de la siguiente observación: el consumo no siempre parece ser un acto racional o planificado con precisión por la gente, en muchas ocasiones las decisiones de consumo se dan naturalmente, sin mucha introspección o juicio y la gente a veces ni siquiera es capaz de verbalizar el por qué detrás del consumo de algo.
A mi juicio, esto no significa que el consumo sea un acto totalmente irracional y sin sentido, si no que simplemente tiene una lógica más compleja.
Esta complejidad sin embargo, comienza a esclarecerse al considerar que las decisiones de consumo no son decisiones aisladas en la vida de las personas si no que se ordenan en torno a prácticas (practices), rutinas o hábitos establecidos en la vida de las personas.
El consumo no es una dimensión independiente de la vida de las personas, es parte integrada y armoniza perfectamente con la vida de las personas. Se ordena en torno a las mismas instituciones sociales con que las personas organizan sus vidas y sus motivaciones tienden a ser las mismas que mueven las acciones de las personas en otros ámbitos de su vida (en este sentido hay que distinguir consumode consumismo).

Es por esto que la investigación de mercado, al preocuparse del consumo de cierto tipo de productos o servicios, tiene que buscar conectar distintas decisiones de consumo de las personas incluso más allá de las decisiones específicas de esos productos o servicios, identificando prácticas de consumo establecidas y coherentes con otros ámbitos de la vida de la personas.

Derechos de Humanos y Animales como Sujetos Experimentales

 Derechos de humanos y animales como sujetos experimentales:


La experimentación, método común de las ciencias experimentales y las tecnologías, consiste en el estudio de un fenómeno, reproducido generalmente en un laboratorio, en las condiciones particulares de estudio que interesan, eliminando o introduciendo aquellas variables que puedan influir en él. Se entiende por variable o constantemente cambiante todo aquello que pueda causar cambios en los productos de un experimento y se distingue entre variable único, conjunto o microscópico.
derechos de animales
Artículo No. 1 Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.
Artículo No. 3 a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles. b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.
Artículo No. 8 a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como de otra forma de experimentación. b) Las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas.

Artículo No. 11 Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.
Artículo No. 13 a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto. b) Las escenas de violencia, en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.
derechos humanos
Son el conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada. Establecidos en la Constitución y en las leyes, deben ser reconocidos y garantizados por el Estado.
La experimentación con animales o "experimentación in vivo" es el uso de animales no humanos en experimentos científicos. Se calcula que cada año se utilizan entre 50 y 100 millones de animales vertebrados (desde peces cebra hasta primates no humanos). Invertebrados, ratones, ratas, pájaros, ranas, y otros animales no destetados no están incluidos en estos números, aunque una estimación realizada sobre el número de ratas y ratones usados en los Estados Unidos en el año 2001 lo situaba en 80 millones. La mayoría de animales son sacrificados después de usarlos en un experimento. El origen de los animales de laboratorio varía entre países y especies; mientras que la mayoría de animales son criados expresamente, otros pueden ser capturados en la naturaleza o suministrados por vendedores que los obtienen de subastas en refugios.


Consentimiento informado individual..
En toda investigación biomédica con sujetos
humanos, el investigador debe obtener el
consentimiento informado del presunto sujeto o,
en caso de que la persona carezca de capacidad
para dar su consentimiento informado, el
consentimiento por poder de un representante
debidamente autorizado.
Incentivos para participar..
Se les podrá pagar a los sujetos por los
inconvenientes que sufran y el tiempo que pierdan y
se les podrán reembolsar los gastos que realicen en
relación con su participación en la investigación;
también se les podrá suministrar atención médica
gratuita. Sin embargo, los pagos no deberán ser tan
grandes ni los servicios médicos tan amplios como
para que induzcan a los presuntos sujetos a consentir
en participar en la investigación en contra de los que
su buen juicio les dicte (‘incentivo indebido’). Todos
los pagos, reembolsos y servicios médicos que vayan
a proporcionarse a los sujetos de la investigación
deberán ser autorizados por una comisión de
evaluación ética.
En varios tipos de investigaciones epidemiológicas, el
consentimiento informado personal es impracticable o
no es aconsejable. En esos casos, la comisión de
evaluación ética debe determinar si es éticamente
aceptable proceder sin el consentimiento informado
individual, y si los planes del investigador para
salvaguardar la seguridad de los sujetos, respetan su
derecho a la intimidad y mantienen el carácter
confidencial de los datos son apropiados.

Riesgo Gestión , Vigilancia y Control de Riesgo.

La seguridad sanitaria en materia de alimentos constituye actualmente una exigencia prioritaria de los consumidores. Desean alimentos sanos y seguros que preserven el estado de su salud.
Corresponde a las autoridades responsables de la seguridad sanitaria en materia de alimentos responder a las expectativas de los consumidores, y garantizarles un alto nivel de protección de su salud, adoptando las medidas que correspondan.
La gestión del riesgo es una de las herramientas esenciales para la implementación de sistemas de seguridad sanitaria de alimentos, y me parece oportuno intercambiar experiencias sobre este tema, a fin de que todos los países puedan disponer de las informaciones que les permitan adoptar las medidas necesarias para proteger la salud de sus consumidores.
El tema de la gestión del riesgo es amplio y, además de los dos temas particulares que serán tratados en forma detallada por el grupo de discusión "Intercambio de datos sobre la experiencia nacional en el área general de la gestión del riesgo", y que son: "Reducción de las enfermedades, de origen microbiológico u otras, transmitidas por los alimentos" y "Aproximaciones integradas en la gestión de la seguridad sanitaria en materia de alimentos", desearía, para introducir los debates del grupo de discusión, recorrer las diferentes facetas de esta temática y las formas en que el administrador del riesgo, el responsable político, puede utilizarlas

I. EN PRIMER LUGAR ¿ QUÉ ES LA GESTIÓN DEL RIESGO ?

Es, ante todo, uno de los tres aspectos del análisis del riesgo, que también comprende la evaluación de los riesgos y la comunicación sobre los mismos. El Codex alimentarius adoptó una definición al respecto : la gestión del riesgo es un proceso que consiste en poner en la balanza las diferentes políticas posibles, teniendo en cuenta la evaluación de los riesgos y otros factores que tienen que ver con la protección de la salud de los consumidores y con la promoción de prácticas comerciales equitativas, y en tomar decisiones en consecuencia, es decir, elegir e implementar medidas de prevención y de control apropiadas.
La gestión del riesgo en materia de alimentos es, por lo tanto, una prerrogativa política que implica relacionar las recomendaciones formuladas por los expertos encargados de la evaluación científica de los riesgos y los medios de cualquier naturaleza que la sociedad, las empresas y los productores pueden dedicar para dominar riesgos.

II. ¿CÓMO PUEDEN ADMINISTRAR, LOS RESPONSABLES DE LAS REGLAMENTACIONES SOBRE SEGURIDAD SANITARIA EN MATERIA DE ALIMENTOS, UN RIESGO CONOCIDO O FUTURO, PARA PROTEGER LA SALUD DEL CONSUMIDOR ?

1. Basar las políticas y medidas adoptadas en una evaluación de los riesgos
No sólo es una recomendación, sino también un deber para los países miembro de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En efecto, el acuerdo sobre la aplicación de las medidas sanitarias y fitosanitarias (acuerdo SPS) de la OMC requiere que los miembros de la OMC establezcan sus medidas sanitarias o fitosanitarias sobre la base de una evaluación de los riesgos.
Al respecto, recordemos que la evaluación de los riesgos es un proceso científico por etapas, que consiste en identificar y en caracterizar los peligros, luego en evaluar la exposición a dichos peligros, para concluir con la caracterización del riesgo (probabilidad de que el peligro pueda presentarse realmente).
La evaluación de los riesgos es un elemento particularmente importante en el caso de los riesgos nuevos o emergentes.

2. El principio de precaución, en ausencia de una prueba científica suficiente
Sin embargo, siempre existe una excepción a la obligación de establecer las medidas sanitarias o fitosanitarias sobre la base de una evaluación del riesgo. Esto permite a los gobiernos adoptar ciertas medidas sanitarias o fitosanitarias, aún cuando la evaluación del riesgo sea incompleta, y utilizar la precaución para proteger a sus ciudadanos. En efecto, el convenio SPS (artículo 5.7) estipula que en el caso de que las pruebas científicas pertinentes fueran insuficientes, un país miembro de la OMC podrá provisoriamente adoptar medidas sanitarias o fitosanitarias sobre la base de informaciones pertinentes disponibles. En tales circunstancias, los países harán los esfuerzos necesarios para obtener las informaciones adicionales que se requieran para proceder a una evaluación más objetiva del riesgo, y realizarán en consecuencia un nuevo examen de la medida sanitaria o fitosanitaria dentro de un plazo razonable.
De esta manera, la incertidumbre científica no puede servir de excusa a un responsable de tomar decisiones, para abstenerse de actuar frente a un riesgo alimenticio. Así, ante la aparición de una situación potencialmente peligrosa e irreversible, pero cuyos datos científicos no sean suficientes para obtener una evaluación científica completa, los administradores del riesgo están jurídica y políticamente autorizados para tomar medidas de precaución, sin esperar una confirmación científica. En efecto, corresponde a los responsables tomar las disposiciones necesarias para proteger a los consumidores. Recordemos nuevamente al respecto, que actualmente, los ciudadanos son más exigentes que antes en materia de seguridad alimenticia. Privilegian más la seguridad sanitaria en relación con otros imperativos, dentro de un contexto donde la oferta de alimentos es lo suficientemente amplia como para ofrecer posibilidades de sustitución.
A fin de precisar el concepto de medidas de precaución, voy a presentar un ejemplo de la utilización de la precaución en la gestión de los riesgos relativos a la crisis de la dioxina en Europa, en 1999.

3. El enfoque "del campo al plato"
Para garantizar la seguridad de los productos alimenticios, es importante de ahora en adelante tener en cuenta todos los aspectos de la cadena de producción , desde la producción primaria (incluidos los aspectos de salud y de protección animales) y la producción de alimentos para los animales, hasta la distribución de los productos alimenticios al consumidor final. Cada elemento puede tener, en efecto, un impacto sobre la seguridad sanitaria de los alimentos.

4. La trazabilidad
La trazabilidad es un elemento esencial para garantizar la seguridad sanitaria de los alimentos. Cuando aparece un peligro (por ejemplo una infección alimenticia tóxica), para el administrador del riesgo es conveniente poder encontrar el alimento involucrado, proceder rápidamente al retiro preciso de los productos peligrosos, informar a los consumidores o agentes encargados del control de los alimentos, y, llegado el caso, ir remontando todas las etapas de la cadena alimenticia hasta llegar al origen del problema y poder así solucionarlo. Gracias a las investigaciones de trazabilidad, los administradores del riesgo limitan la exposición al riesgo de los consumidores, y también, el impacto económico de las medidas, ya que se puede apuntar exactamente a los productos con riesgo.
Para que sea eficaz, el sistema de trazabilidad debe abarcar todas las etapas de distribución, desde el animal vivo o la materia prima hasta el producto transformado y terminado, desde la explotación ganadera hasta las empresas del sector alimenticio pasando por las empresas del sector de la alimentación animal.

5. Los riesgos sanitarios en caso de urgencia y de riesgos emergentes
A pesar de los controles implementados por los administradores de riesgo, siempre pueden producirse incidentes. Para poder garantizar la seguridad a los consumidores, es importante que los administradores de riesgo sean informados lo antes posible sobre el incidente y dispongan de una evaluación lo más precisa posible del riesgo a fin de poder implementar los medios necesarios para detener el peligro.
El control sanitario es indispensable y en este contexto, la circulación de la información es esencial. Las fuentes de alerta pueden ser variadas. Yo citaré los servicios de control a escala departamental o central, las empresas de producción o de comercialización, una embajada extranjera u organismo internacional, o en el caso particular de la Unión Europea, la red de alerta rápida. Esta red permite que un Estado miembro que constate una anomalía grave en materia de seguridad sanitaria de alimentos, alerte al conjunto de los otros Estados miembro y a la Comisión Europea para que puedan estar inmediatamente en conocimiento de cualquier peligro al que pudieran estar expuestos.
Por otra parte, los científicas, los medios de comunicación, las asociaciones de consumidores también son fuentes de alerta.
Además, administrar los riesgos sanitarios en caso de urgencia o los riesgos emergentes, requiere una buena colaboración de los servicios de control encargados de la seguridad sanitaria de alimentos, y de procedimientos eficaces para retirar del mercado los productos bajo sospecha.

6. Consideración de las preocupaciones socioeconómicas
La aplicación de la reglamentación que apunta a proteger la salud del consumidor, sólo puede ser eficaz si el administrador del riesgo conoce los medios que las empresas y los productores pueden dedicar al dominio de esos riesgos. También se recomienda recurrir a la opinión de los profesionales para la elaboración de los textos reglamentarios. Es el caso de Francia, especialmente. Estas relaciones implican diversas estructuras, ya sean puramente profesionales (asociación nacional de industrias agroalimentarias, sindicatos profesionales, agrupaciones de defensa sanitaria) o estructuras pluridisciplinarias (Consejo nacional de alimentación y Consejo nacional del consumo, por ejemplo).
En este sentido, se reconoce que la evaluación de riesgos no puede, sola, en algunos casos, proporcionar todas las informaciones necesarias para que se pueda fundar una decisión de gestión de riesgo. En respuesta a expectativas de la sociedad civil de consumidores, también deben considerarse otros factores, especialmente factores societarios, económicos (viabilidad técnica, incidencia económica), tradicionales, éticos (el bienestar de los animales) y del medio ambiente, así como la viabilidad de los controles.

Las ciencias y las Tecnologías para Promover una Sociedad Menos Injusta

Es precisamente en este concepto donde surge esta nueva disciplina: Ciencia,
Tecnología y Sociedad. Una de sus pretensiones es levantar un puente que comunique ambas culturas, establecer un vocabulario común que permita un acceso social a cuestiones técnicas en su contenido, pero a la vez profundamente políticas, sociales y, en definitiva, humanas, en sus consecuencias. Hasta hace algunas décadas, la fe en el progreso evitaba cualquier tipo de crítica profunda hacia la ciencia y la tecnología. Se pensaba que sus efectos perversos eran consecuencia de acciones puntuales de individuos que traicionaban el ethos de la ciencia, que toda tecnología es neutral en sí misma, y que sólo su uso tenía un carácter moral. Es decir, que sólo se podía hablar de un uso bueno o malo de una tecnología intrínsecamente neutral. Se pensaba que la ciencia extendería su influencia benéfica sobre todas las clases sociales, que la humanidad se encaminaría hacia una nueva Edad de Oro por mor del conocimiento científico. Más tarde, comprobamos que las consecuencias no eran tan sencillas como se pensaba. El progreso no beneficiaba a todos por igual. De hecho, parece que las desigualdades aumentaban al aparecen nuevas élites basadas en la posesión o no de dicho conocimiento. La tecnología no siempre era neutral, sino que podía encubrir en su diseño diferentes concepciones del mundo, diferentes formas de poder. Tras la tierra y el capital, el conocimiento científico plasmado en la tecnología más avanzada, se constituye como el recurso estratégico básico que define la fuerza de una sociedad de la información, se establece como uno de los principales factores de estratificación social.

Uno de los mayores avances en esta concepción contemporánea de la ciencia y la tecnología ha sido el descubrimiento en ellas de dimensiones esencialmente humanas, dimensiones que están siempre presente en cualquier hecho científico o técnico: en la elaboración de una nueva teoría, en la polémica científica entre teorías alternativas, en el diseño y fabricación de artefactos y tecnologías organizativas, etc.
Toda actividad científicotécnica es una empresa humana, y como tal difícilmente puede substraerse a un análisis que muestre cómo esas dimensiones no-técnicas se imbrican en el producto final... y también en la forma en que vivimos (utilizamos, rechazamos, aceptamos, concebimos, etc.) dicho producto.
En definitiva, este reconocimiento ha llevado a la aparición de una disciplina que tendrá un papel esencial en el proceso de construcción de una ciudadanía, pero que no se ciñe a las fronteras disciplinarias tradicionales. No hablamos de una filosofía de la tecnología, o de una sociología de la ciencia, sino de una disciplina que aprovecha elementos y metodologías tomadas de la filosofía, la sociología, la historia, el análisis textual, la semiología y otros campos relacionados para conformar un campo de estudio que se unifica por el objeto de estudio. Por supuesto, las ciencias duras también cobran aquí un papel indispensable, ya que es preciso apoyarse en un conocimiento suficiente de los mecanismos internos de los hechos técnicos o de los descubrimientos científicos para poder elaborar un análisis adecuado de los mismos.
 De esta forma se busca disolver la dicotomía entre ambas culturas, ya que sin la intervención de ambas formas de conocimiento no se puede llegar a una comprensión adecuada de la significación y relevancia de la ciencia y la tecnología para la sociedad actual. Tampoco se descubriría hasta qué punto la ciencia y la tecnología de que disfrutamos son consecuencia de la sociedad que somos, cómo nuestra forma de vida afecta y diseña las formas tecnológicas y marca el camino a seguir para el desarrollo de la ciencia. La interacción entre ciencia, tecnología y sociedad camina pues en ambos sentidos.